Sábado, 7 de mayo, 2023
Desde hace un año, él y yo acordamos ser amigos con derechos. Fuimos pareja hace un tiempo, tres años para ser exactos, desde entonces solo hemos estado juntos una vez. Una sola vez. Apenas si me ha tocado.
Dice que no tiene tiempo, que el trabajo lo consume, que un solo descuido de su parte podría costarle millones a la empresa. Lo entiendo. Es un hombre brillante, imprescindible. Sin él, todo se vendría abajo. Él es la empresa. Y yo lo admiro tanto... Me enorgullece su sacrificio, su entrega. Un día, gracias a él, la empresa será más grande que nunca. Y yo estaré ahí para verlo.
A veces hablamos de relaciones. Me ha dicho que no entiende a las mujeres, que nuestras emociones son demasiado complicadas, que lo frustramos. Yo sonrío cuando lo dice. No sabe que conmigo eso no pasará, porque no hay nadie en el mundo que lo comprenda como yo. Conozco cada uno de sus gestos, cada pausa en su voz cuando algo lo preocupa, cada pequeño brillo en sus ojos cuando habla de sus sueños. Esa parte de él que nadie más conoce, esa vulnerabilidad que guarda con tanto recelo... solo me la muestra a mí.
Por eso me gusta cuidarlo. Si lo veo agotado, le llevo café. Si tiene un día difícil, le dejo en su escritorio un pan dulce o algún postre que sé que le gusta. Sus gustos son un poco caros, pero no me importa. Vale la pena verlo sonreír.
A veces le compro regalos, detalles que sé que le emocionarán porque han salido en nuestras conversaciones: un juego de mesa de su infancia, algún carro en miniatura que sé que le gusta, un muñeco de su serie preferida. Me encanta la idea de sorprenderlo, de demostrarle que lo escucho, que todo lo que dice me importa.
Sé que algún día lo notará. Y cuando lo haga, no podrá evitar verme con otros ojos. No podrá evitar amarme.
Martes, 20 de julio, 2023
¡Hoy es un día increíble! He logrado avances importantes con mi gran amor. Nos hemos besado otra vez. ¡Pasó en el elevador de la oficina!
Fue algo tan natural, tan perfecto... Lo miré como siempre, con esa devoción callada que no necesita palabras, y esta vez no apartó la mirada. Me atreví a acercarme, a rozar sus labios con los míos, esperando que me detuviera, pero no lo hizo. No solo eso. Cuando el elevador llegó a nuestro piso, se quedó ahí, mirándome, con esa media sonrisa suya que tanto adoro, y solo dijo: "No me importa que me beses."
Mi corazón no ha dejado de latir con fuerza desde entonces.
Cada día hablamos más y más. Ahora soy parte de su rutina, de su mundo. Sé que al principio me veía como alguien más, una presencia cómoda en su día a día, pero eso ha cambiado. Me busca con la mirada cuando llega, me sonríe cuando paso a su lado, incluso los jefes de la empresa lo han notado.
Me han dicho que insista, que haríamos una gran pareja.
Y yo lo sé. Siempre lo he sabido.
Sábado, 4 de agosto, 2023
Hace tiempo conocí a una compañera del trabajo que me provocaba cierta inseguridad.
Paco solía mirarla. Y no como mira a los demás. Con ella siempre hay algo más, una especie de brillo en los ojos, una atención especial. Cuando la ve, sonríe con una facilidad que conmigo rara vez muestra.
Carmen.
Es el tipo de chica que no necesita esforzarse para llamar la atención. Poca ropa, cuerpo de gimnasio, y una seguridad que deslumbra, que impone. Habla con los hombres como si todos fueran suyos por derecho. Nunca titubea, nunca duda. Su risa es fuerte, su presencia llena la habitación.
Pero cuando me acerqué a ella, todo cambió. Nos caímos bien de inmediato. Es una mujer fascinante, directa, sin rodeos. Me gusta cómo piensa, cómo se mueve en el mundo sin miedo. Creo que seremos buenas amigas.
A Paco le insistí en que la conociera mejor, creo que le hace falta tener amigos. No estaba convencido, decía que no le gustaba su amistad con ella porque era "desobediente".
¿Desobediente? No sé exactamente a qué se refiere con eso. Pero lo mejor es no preguntar demasiado. No quiero que piense que soy insegura ni que me dan celos.
Días después, Carmen me contó que Paco comenzó a escribirle. Mensajes a cualquier hora, invitaciones a tomar café. Ella no sabe que fui yo quien insistió en que se llevaran mejor.
Me dijo que aprovechará el momento para hablar de mí, para convencerlo de que me haga caso.
Siento que el universo está a mi favor. Lo único que impide que estemos juntos de nuevo es su maldita indecisión.
Lunes, 19 de octubre, 2023
Mi plan ha dado resultados.
Paco ya no luce incómodo cuando le llevo café o algún panecillo. Al principio parecía avergonzado, pero con el tiempo se ha relajado. Incluso, a veces, me sugiere qué podría traerle la próxima vez.
Sé lo que podría parecer desde afuera. Pareciera que se está aprovechando de mí, que se ha acostumbrado a recibir sin dar nada a cambio. Pero no es así. Yo le he insistido en hacerlo. Se lo he dicho muchas veces: me gusta cuidarlo. Me hace feliz.
Aún sigo intentando que salgamos a solas. Lo he invitado incontables veces, pero siempre tiene un pretexto. Que está cansado, que tiene trabajo, que ya tiene otros planes.
A veces, en cambio, me lleva a tomar café en una cafetería cerca del trabajo. Es un pequeño triunfo, aunque la elección del lugar me incomoda. No es casualidad que siempre lleve a otras chicas ahí. Lo he notado. Mi amiga Carmen también lo ha notado.
Hemos hablado del patrón: Paco invita a una chica cuando la ve más arreglada de lo normal, cuando nota que está llamando la atención. Como si necesitara probarse a sí mismo que sigue teniendo el control. Que todas, de alguna manera, son suyas.
A veces, Carmen también va con él.
Yo he ido menos veces, pero conmigo es diferente. Lo sé. Se lo he dejado claro: no me gusta ese lugar, prefiero otra cafetería. Y cuando finalmente me lleva a donde quiero, aprovecho. Le coqueteo, me acerco más de la cuenta, y cuando baja la guardia, le robo uno que otro beso.
Sé que hay algo en él que se resiste. No sé qué es. Pero sé que puedo romper esa barrera.
Miércoles, 12 de noviembre, 2023
Carmen me contó que Paco le dijo algo sobre mí.
"A ella solo la veo como una amiga."
Lo que ella no sabe es que ya lo sabía. Lo hemos hablado antes. Él no quiere una relación. No le interesa. Pero eso no significa nada. Porque seguimos aquí. Porque somos dos solteros que comparten un secreto en común.
Porque cuando estamos juntos, cuando nos reímos, cuando su mano roza la mía sin darse cuenta… Sé que hay algo más.
Lo sé.
A veces lo noto en su mirada. En cómo me escucha cuando hablo. En cómo me deja quedarme un poco más. Solo necesito seguir insistiendo.
Un poco más.
Sábado, 10 de diciembre, 2023
Ya casi llega su cumpleaños. Llevo todo el mes planeándolo. He gastado una fortuna, pero sé que valdrá la pena.
Va a sorprenderse. Va a emocionarse. Va a entender cuánto lo quiero.
Hace poco, por una emergencia en el trabajo, desalojaron nuestro espacio y él dejó que me quedara en su oficina por dos semanas.
Dos semanas a su lado. Conversaciones hasta tarde. Risas. Me ha dejado café en mi escritorio. Definitivamente, él es el hombre que siempre soñé.
A veces me hace preguntas. Muchas preguntas. Siento que en cualquier momento estaremos juntos.
Solo necesito saber qué hará en su cumpleaños. Suele pedir esos días de vacaciones, pero esta vez no lo ha mencionado. Le he insistido, una y otra vez. Dice que aún no lo decide. Tal vez quiere que sea sorpresa.
Tal vez espera a que le decore su lugar sin decirme nada.
Tal vez…
Martes, 26 de diciembre, 2023
Carmen me dijo que habló con él. Le preguntó por sus planes. Y él le respondió que ya había pedido el día.
Va a faltar.
Lo decidió hace semanas. Llevo días preguntándole y no me había dicho nada. Dos mil pesos en regalos, adornos, globos, comida. No es como para decirme si estará o no.
Cuando le reclamé, solo se rió.
¿Por qué se rió?
¿Por qué no me dijo nada?
¿Qué pasó?
¿Qué hice mal?
Lunes, 9 de enero, 2024
A petición mía, mi amado me compró una pulsera de oro de amistad. Solo que en la parte interna lleva grabada la fecha y nuestras iniciales, como si fuésemos novios.
Un símbolo de lo que somos. De lo que seremos… Un híbrido entre amor y amistad.
Sé que todo va a mejorar. Solo hay algo que me preocupa… Cada vez habla menos conmigo. Me dice que tiene mucho trabajo. Le creo. Otros compañeros de la oficina me lo han confirmado.
Pero con Carmen… Con ella siempre tiene tiempo. Todos los días baja por café con ella.
Con ella se detiene horas a platicar. Conmigo, cada vez menos.
¿Qué pasó?
¿Qué hice mal?
Con ella habla de su familia, de sus problemas, de sus sentimientos. Yo lo veo cansado. Me dice que anda desanimado, que no tiene ganas de socializar.
Pero con ella sí.
¿Por qué ella?
¿Por qué le da a ella lo que yo tanto anhelo?
Carmen me dice que no lo moleste tanto, que Paco solo anda confundido. Pero curiosamente me pregunta seguido:
"¿Qué harías si descubrieras que él tiene novia?"
Es una pregunta estúpida. Si tuviera novia, me lo diría. Él y yo nos decimos todo.
¿No?
Viernes, 10 de febrero, 2024
(Descartada, invisible, prescindible.)
Apenas si me mira a los ojos. Hace caras cada que me acerco. Como si le molestara mi presencia.
¿Qué hice?
Pero apenas salgo de mi oficina…, cualquiera que entra se queda un rato a platicar con él.
Cualquiera.
Decidí alejarme.
Me estoy volviendo loca.
Comienzo a sospechar de mi nueva amiga. Ella que ha sido tan linda. Tan paciente conmigo.
Lunes, 13 de febrero, 2024
(“Lista para la verdad.” ¿Qué significa eso? ¿Qué más hay que saber? No entiendo.)
Mi amiga me confesó algo que me heló la sangre. Ahora que decidí alejarme de Paco, me dijo que ya estoy lista para enterarme de la verdad.
Todo el fin de semana tratando de adivinar qué podría ser. ¡Pero yo sé todo de él! No hay nada que no sepa.
Después de dejarme con la incertidumbre, de saborear mi desesperación como quien bebe un buen vino, me lo dijo.
Él tiene novia. Desde hace tiempo. Prácticamente ya viven juntos. Comparten gastos.
Nunca vi venir esa posibilidad.
Martes, 14 de febrero, 2024
Él no lo negó. Dijo que no me lo había dicho para no hacerme daño.
¿No hacerme daño? (¿No lo veía? ¿No le importaba? ¿Es normal que la cabeza me zumbe así?)
¿Entonces qué fue todo esto? Llevamos meses besándonos.
Él no sabe andar en pareja. A él no le gustan las relaciones, más que algo casual. ¿Y ahora parecen matrimonio?
Pero…, lo veo más coqueto que nunca con otras chicas. Riéndose. Llamando su atención.
Nada tiene sentido.
Nada tiene sentido.
Sábado, 10 de marzo, 2024
No puedo ni verlo. Cada que aparece…, tengo ganas de salir huyendo. Para otro lado. Para cualquier otro lado.
(Asco. Rabia. ¿Cómo soporté tanto? ¿Cómo no lo vi? ¿Cómo no lo vi? ¿Cómo no lo vi?)
Pero sé que me buscará. Lo conozco. Llevamos seis años de conocernos. Sé nuestro ciclo en cada pelea. Sé exactamente cómo irá esto. Sé lo que viene.
Trataré de calmarme…
…hasta entonces.
Miércoles, 21 de abril, 2024
Mi amiga se ha encargado de que yo sepa cada mínimo detalle de la relación de Paco con su nueva novia. Cada cuando hacen el amor, que ella tiene mucho dinero, que es muy joven, que él es muy feliz…
Le he dicho que no quiero saber, que me duele. Sigue contando. Dice que quiere remendar el daño, compensar el no haberme dicho que él tenía pareja en el momento que lo supo.
(¿Víctima? ¿Cómplice? ¿Disfruta hacerme esto?)
Pero, aun me pregunto ¿por qué él se lo contó a ella? Si de verdad no quería que yo supiera… ¿por qué confiar en alguien tan cercano a mí? ¿Quería que me enterara por ella?
Ya para estas alturas, Carmen y yo somos mejores amigas.
Me cuida, dice.
No deja que me acerque a él, dice.
No quiere verme llorar más, dice.
Pero entonces… ¿por qué ella sí? ¿Por qué ella sí baja con él por café todos los días? ¿Por qué pasa tanto tiempo con él, sonriendo, escuchándolo, pidiéndole consejos?
¿Por qué él la busca en su oficina?
¿Por qué él la cuida y la presume por los pasillos?
¿Por qué?
Viernes, 15 de mayo, 2024
(¿Y si lo busco? ¿Y si me arrepiento después? ¿Por qué ya no me habla? )
Ya pasó demasiado tiempo y él no ha venido a buscarme. Mi mejor amiga dice que él se burla de mí, que cree que esto es solo un berrinche y que, tarde o temprano, se me pasará.
Pero ¿y si tiene razón? ¿Y si todo esto es un malentendido?
Le confieso a Carmen que quiero reconciliarme con él, que ella debe ayudarme, que me lo debe después de haber guardado ese secreto tan cruel por tanto tiempo.
Yo no quiero perder la amistad de Paco así, de esta forma tan extraña. Al fin y al cabo, aunque en el pasado tuvimos una relación, ya éramos solo amigos… Amigos con derecho, sí, pero al fin y al cabo amigos.
No obstante, Carmen me dice que tenga dignidad, que él no es una buena persona, que hay otros chicos que me tratarían mejor.
Que me aleje.
Que lo olvide.
Sé que quiere cuidarme. Pero entonces… ¿por qué ella sí? ¿Por qué este par se han vuelto inseparables?
¿Por qué siguen bajando juntos por café casi todos los días?
¿Por qué cuando hablan, él la mira como si ella sí valiera la pena?
Si él es tan malo… ¿por qué ella no se aleja también?
Martes, 22 de junio, 2024
(¿Me estás buscando o es mi imaginación?)
Me armé de valor y, enfrente de Carmen, le pedí un abrazo a Paco, le dije que hagamos las paces. Él me dijo que no estaba enojado, que podíamos hacer las paces sin problema.
¿Así de fácil? ¿Y si es ella la que me ha estado mintiendo? Después de todo, lo último que sé de Paco es a través de ella. Él y yo no hemos hablado.
Días después, Carmen me dice que él le comentó que no tiene interés en recuperar mi amistad, que por mi bien, es mejor así. Me quedo sin palabras… No entiendo nada. ¿Qué hice? ¿En qué me equivoqué?
Aunque me cuesta creerlo, lo hago. Porque cuando voy a su oficina apenas si me voltea a ver. No contesta mis mensajes. Dos putas palomitas azules.
Pero…
Siempre lo cacho mirándome. De lejos. Como un cobarde. Me lo encuentro en lugares donde él nunca iba antes. Buscándome con la mirada.
¿Qué? ¿Te mueres por hablarme, pero no puedes? ¿Qué mierda te detiene?
Hay algo raro en todo esto. Algo que no alcanzo a comprender. Y me vuelvo loca tratando de averiguarlo. Pero nadie me ayuda.
Todos prefieren quedar bien con él por su posición en la empresa. ¡Lo aman! Corren a contarle cada cosa negativa que digo de él.
¿Nadie se da cuenta de nada? Así que mejor decido callar. Ser más discreta. Tal vez así descubra algo.
Mientras tanto, mi mejor amiga no deja de hablar de él. Presume su ‘hermosa’ amistad. Dice que desearía tanto ser como él.
(Jódete, Carmen. ¿Por qué sigues tan pegada a él? ¿Qué le diste que yo no tuve? ¿Por qué te sientes tan especial?)
Sábado, 10 de julio, 2024
(Tal vez soy yo. ¿Soy la tóxica? ¿Me obsesioné? A lo mejor lo asfixié.)
Me he preguntado… ¿y si yo soy la mala? Tal vez tengan razón. Tal vez nunca debí insistir tanto. Tal vez debí haberme dado cuenta de que él no quería conmigo.
A lo mejor con mi mejor amiga sí se abre más porque ella lo comprende y yo solo… Solo estaba obsesionada con él. Si pudiera decirle eso… Si pudiera pedirle perdón… Si pudiera recuperar su amistad…
Odio ver cómo todos se llevan bien con él, menos yo. Es como si hubiera una barrera invisible que me deja fuera de todo.
Como si él se hubiera deshecho de mí con un chasquido de dedos. Como si nunca hubiera significado nada.
¿Qué pasó?
¿Qué hice mal?
(¿Siempre fui un problema? ¿Por qué nadie me lo dijo antes? ¿Por qué todos se lo callaron? No quiero llorar más.)
Martes, 10 de octubre, 2024
Me acabo de enterar que Paco perdió una cuenta muy importante. Lo veo apagado, desgastado emocionalmente. Nadie sabe lo importante que era esa cuenta para él.
Solo yo.
Así que me armo de valor y me acerco a él. Le pregunto si me extrañó. Me dice que sí. Mucho.
Nos abrazamos.
Prometimos tratarnos bien, o… ¿yo lo prometí?
No lo recuerdo bien.
Jueves, 12 de octubre, 2024
Un día casi lo veo llorar de tanto estrés. Así que fui a una de mis cafeterías favoritas y le compré un Espresso Irlandés. Lo hice porque sé que ama el whisky y el café.
En el vaso le puse un mensaje de ánimo. Lo dejo en su escritorio y me salgo rápido. Ha pasado toda la semana encerrado en su oficina, no deja que nadie entre.
Pero desde mi lugar noto cómo me mira a través de su puerta de cristal.
Llegando a casa veo que ha subido la foto del café a sus redes sociales.
(¿Es una señal? ¿Me está agradeciendo? ¿Todo volverá a la normalidad? No quiero emocionarme, pero… creo que todo va a salir bien.)
Viernes, 13 de octubre, 2024
(Ojalá nunca hubiera hecho nada. Ojalá me tragara la puta tierra.)
En cuanto se enteró, mi "mejor amiga" fue corriendo a preguntarle por qué lo hizo.
(¿Por qué chingados tuvo que meterse? ¿Por qué no puede cerrar la boca por una vez?)
Él le confesó que solo lo hizo porque colecciona fotos de vasos de café.
(¿Qué carajos?)
Que por favor no le diga que subí la foto.
(¿No recuerda que yo puedo ver su contenido? ¿Me cree estúpida? ¿Siempre me creyó estúpida?)
Me decepciono. Me revuelvo en mi propio ridículo. Aun así, le escribo. No para reclamarle. Le pongo otro mensaje de ánimo. Pero no lo lee.
(No lo lee. No lo lee. No lo lee. A estas alturas extraño las pinches palomitas azules. ¿Qué está pasando? ¿Ya no recuerda que me extraña?)
Me acerco a él. Le pido, por favor, que al menos lea mis mensajes. Aunque no conteste.
(¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué me estoy humillando de esta manera? Pero no me puedo detener.)
Me miró raro. Contestó una llamada. Se alejó de mí como si yo no hubiera dicho nada.
(No soy nada. No fui nada. No seré nada.)
Esa fue la última vez que hablé con él. Nunca más quise intentarlo de nuevo.
(Pero querer no es lo mismo que poder.)
Martes, 10 de diciembre, 2024
Ha pasado tiempo y tengo novio. Suena tan simple cuando lo escribo así.
Tengo novio.
Tengo otra vida.
Tengo otra historia que contar.
He aceptado con dignidad que ese amor del pasado y mi mejor amiga son grandes amigos.
(Que sean felices. Que se ahoguen en su propia mierda. Que se cuenten sus secretos. Se lo regalo, ya no lo quiero.)
Ahora, con mi novio, todo es diferente.
(Porque yo soy diferente. Porque aprendí. Porque no voy a cometer el mismo error dos veces. Porque ahora sé qué es lo que quiero… y lo que no estoy dispuesta a tolerar.)
Así que, al tanto de la situación, le he pedido algo muy simple.
—Si alguna vez necesitas decirme algo, me lo dices a mí.
—Si Carmen se interesa demasiado en nuestra relación, vienes y me lo dices a mí.
Nada de triangulaciones.
Nada de intermediarios.
Nada de Carmen.
(Nunca más.)
Jueves, 10 de enero, 2024
Carmen no puede disimular su disgusto con mi nueva relación. Cada vez que él tiene un gesto lindo conmigo, pone caras.
No lo dice, pero lo veo. Frunce la boca. Baja la mirada. Suspira. Mi novio dice que él no nota nada. Pero si me ha contado que ella cada que puede se le acerca para preguntarle:
—¿Por qué te veo tan desanimado? ¿No te sientes bien? ¿No te… satisface?
Él le responde que no tiene nada que ver conmigo, que todo está bien.
(Pero, ¿y si no es cierto? ¿Y si ella lo ve porque es verdad? ¿Y si yo soy la que se está engañando?)
Y luego está lo que me dice a mí.
—Desde que estás con él, lo noto cambiado. Lo veo triste, decepcionado, creo que se ha dado cuenta que no tienes muchas ambiciones y te ve como a su ex… Es lo que yo he notado… Ya vez lo que piensa de ella, que es una perdedora.
Qué raro, porque yo lo veo feliz.
(¿Sí lo veo feliz? A veces me besa y siento que está distraído. A veces lo abrazo y lo noto tenso. A veces quiero hablar con él y parece que su mente está en otra parte.)
Qué horror pensar así. No quiero ser esa persona otra vez. No quiero desconfiar de quien me ama.
No quiero volver a ese lugar oscuro, donde cada palabra es un enigma, cada gesto es una pista, cada silencio es una sentencia.
Pero Carmen... Carmen sabe cómo hacerme dudar.
Ya no me cae bien. No me atrevo a decírselo en la cara, pero estoy harta de ella.
Siempre encuentra la forma de meterse en mis relaciones, sean de amigos o de pareja. Siempre tiene algo que decir, una duda que sembrar, una mirada de lástima disfrazada de preocupación.
Pero esta vez, esta vez no. Esta vez mi novio está de mi lado. ¿O no?
Lunes, 10 de febrero, 2025
No sé en qué momento pasó, pero ahora ella le coquetea descaradamente.
Y él la deja.
¡CLARO QUE LA DEJA! Le sigue el juego, como un imbécil.
Me hierve la sangre cada vez que la veo buscar cualquier excusa para tocarle el brazo, reírse exagerado de sus chistes pendejos, inclinarse demasiado cuando le habla. ¡No mames, toda la conversación es sobre ella!
Y él no hace nada. ¡No hace nada!
Ella no nos deja solos, se atraviesa como si fuera su maldita novia.
Cada día es más evidente.
Si me besa, pone caras.
Si me abraza, se incomoda.
Si él me ve bonito, se enoja.
¿Y ella qué? ¿Qué chingados quiere? ¿Que él la trate igual que a mí?
Porque se nota, se nota cabrón que espera las mismas atenciones. Como si fuéramos un trío y yo no me hubiera enterado.
Y las preguntas que le hace… Siempre quiere saber sobre sus ex, sobre cómo era su vida sexual con otras, qué cosas le gustan en la cama. Qué necesidad hay de hablar de eso, qué necesidad, qué NECESIDAD.
Y lo peor… ¡LO PEOR!
ÉL LE CONTESTA.
Como si yo no estuviera ahí. Como si yo no importara una mierda.
(¿Hablan a mis espaldas? ¿Se mandan mensajes cuando no estoy? ¿Cuántas veces han estado juntos sin que yo me entere? ¿Y si ya pasó algo? ¿Y si me están viendo la cara? ¿Y si…? ¡YA BASTA, YA BASTA, YA BASTA!)
Cada vez los veo más unidos.
Cada vez me siento más sola.
Martes, 11 de febrero, 2025
En un arranque de celos, lo terminé. Lo bloqueé, lloré, grité, me juré que nunca más. Y luego fui corriendo a contárselo a ella. ¿Por qué? No sé. Supongo que por costumbre. Supongo que porque, a pesar de todo, parte de mí sigue creyendo que es mi amiga.
Pero apenas mencioné la ruptura, ni siquiera me dejó terminar de hablar cuando dijo:
"Es lo mejor para los dos, la verdad. Él también es mi amigo."
¿De nuevo?
De nuevo él es su amigo.
De nuevo ella habla por los dos.
De nuevo me quedo con esta sensación de que me arrebatan lo que es mío.
¿Qué pasó? ¿Qué hice mal?
***
Al otro día volví con él. Sí, así de ridícula.
Pero a ella ya no le volví a hablar.
Le escribí un mensaje larguísimo, explicándole mis razones, pidiendo que me entendiera.
Su respuesta fue un pinche:
"Siento horrible, pero te entiendo."
¿Te entiendo? ¿¡TE ENTIENDO!? No, no me entiendes una mierda. Si me entendieras, no estarías invitándolo a comer en cuanto te enteraste que terminamos.
Si me entendieras, no estarías tratando de sacarle información.
Si me entendieras, no andarías por ahí diciéndole a todo el mundo que soy una pinché manipuladora.
Que condiciono la amistad… Que pobrecita de ella, que siempre la juzgué… Que qué bueno que al fin se deshizo de mí.
Pero aquí sigue.
Siempre sigue.
Como si no pudiera desaparecer.
Miércoles, 12 de marzo, 2025
Ella ganó. Mi novio me terminó. No porque me haya equivocado. No porque yo haya hecho algo realmente malo. No. Fue por ella. Porque no soporta verme enojada con ella. Porque le da la razón. Porque cree que fui una inmadura por haberla "abandonado".
Y al final, me alejé de todos.
Me quedé sola.
Sin amigos.
Sin ganas.
Pero aprendí.
Aprendí que una manzana podrida es suficiente para contaminar toda la canasta.
Aprendí que hay gente que nunca se va. Que se queda a la orilla de tu vida, husmeando, robando lo que ama de ti para hacerlo suyo.
Ella se volvió aún más amiga de Paco, y con mi ex se lleva bastante bien.
Nunca sabré qué pasó… Si Paco fue una víctima más de Carmen. O si Carmen fue víctima de Paco, y aprendió demasiado bien de él.
Tal vez nunca lo descubra; pero a estas alturas es mejor quedarse con la duda, que perder la cordura.
Solo quiero recuperarme. Confiar otra vez. Tener fuerzas para amar y entregarme de la misma manera que antes.
Aunque algo en mí me dice que ya nunca va a ser igual.
